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Qué es el Indiba, para qué sirve y qué se nota en una sesión

Qué es el Indiba, para qué sirve y qué se nota en una sesión

Belleza · 8 de octubre de 2026 · por María José Esteve

Mucha gente lo conoce de oídas y casi nadie sabe qué hace. Qué es, qué le pasa a tu piel con el calor, para qué lo usamos en cara y cuerpo, qué se siente en la camilla y lo que no va a hacer por mucho que lo prometa un anuncio.

Qué es: una marca, y una forma de dar calor por dentro

Indiba es una marca. Nació en Barcelona en 1983, fabrica equipos de radiofrecuencia y se ha hecho tan conocida que mucha gente llama así a cualquier radiofrecuencia. El nuestro es de la marca: trabajamos con un Indiba EDNA PRO MAX.

Lo que hace se cuenta rápido. Una corriente de 448 kHz pasa entre el cabezal que se apoya en tu piel y una placa que queda en contacto con tu cuerpo, y por el camino calienta el tejido desde dentro. No corta, no pincha y no deja marca.

Lo que notas es calor. Nada más.

Qué le pasa a tu piel con ese calor

El aparato tiene dos formas de trabajar, y en una sesión se usan las dos. Con la que se llama capacitiva el calor se queda cerca de la superficie, en la piel y en lo que tiene justo debajo, y con la resistiva llega más hondo, hasta las capas más densas, que es donde están la grasa y el tejido que sujeta la piel desde abajo. Cuánto rato va cada una depende de la zona y de lo que buscamos.

Con el calor pasan tres cosas. La sangre circula mejor por la zona, y eso se ve enseguida en el color. El colágeno que ya tienes se contrae, así que la piel queda más recogida. Y las células que fabrican colágeno nuevo se ponen a trabajar, que es lo que de verdad se queda, aunque no llega al día siguiente sino al cabo de un mes o dos.

Un apunte que no suele contarse. Lo que esa frecuencia concreta hace en las células se ha estudiado sobre todo en laboratorio, con cultivos, y los resultados son interesantes: en el Hospital Ramón y Cajal hay un grupo que lleva años con ello. Pero un cultivo no es una cara. Aquí nos quedamos con lo que se ha medido en personas, que es el calor, la circulación y una piel más firme cuando se hace la tanda entera.

Para qué lo usamos en el estudio

Es el mismo aparato para la cara y para el cuerpo. Cambian la zona, la intensidad y el tiempo.

  • En la cara. Para la piel que ha perdido firmeza, la textura apagada, las líneas finas y un óvalo que empieza a desdibujarse. También mejora el aspecto de bolsas y ojeras. Si te preguntas si te valdría un aparato de casa, lo explicamos en la guía de radiofrecuencia facial.
  • En el cuerpo. Abdomen, muslos y glúteos: la piel menos firme, el aspecto de la celulitis o la piel que se ha quedado atrás después de bajar de peso.
  • En los brazos. La parte de atrás es de las primeras zonas que pierden firmeza, y tiene su propia sesión de media hora.
  • Después del embarazo. Para que la cicatriz de la cesárea gane elasticidad, para la retención y para la zona lumbar cargada, y como compañía del ejercicio si hay diástasis. Siempre cuando quien te lleva el posparto te haya dado el visto bueno.
  • Con masaje. Una hora de masaje con el Indiba trabajando a la vez: el músculo llega caliente y las manos van más lejos en el mismo rato. Cuándo tiene sentido y cuándo no, en la guía del masaje.

Por qué tanta gente lo elige

Lo que más pesa cuando alguien se decide es que mejora la piel sin agujas, sin quirófano y sin tener que esconderte en casa unos días. Te levantas de la camilla y sigues con tu día. Como mucho, con la piel algo rosada durante un rato.

Además es agradable, que no es poco. Hay tratamientos de cabina que se aguantan, y este se disfruta: mucha gente se queda medio dormida.

Y con el mismo aparato se trabajan cosas muy distintas, así que te sirve para lo que te preocupa hoy y para lo que te preocupe dentro de unos años. A quien mejor le va es a quien nota la piel menos firme que antes y no quiere pasar por nada invasivo, y a quien ha cambiado de peso y quiere que la piel se ponga a la altura.

Qué se siente en la camilla

Primero se extiende una crema en la zona, que ayuda a que el cabezal deslice y a que la energía entre bien. Luego el cabezal va haciendo círculos lentos, sin quedarse quieto en un punto.

El calor sube poco a poco. Se parece al de una bolsa de agua caliente, solo que lo notas por dentro y no encima. Durante la sesión te vamos preguntando, y se sube o se baja según lo que nos digas.

Tiene que ser un calor que se aguanta a gusto. Si en algún momento quema o pica, dilo. Se baja al momento y no se pierde nada. Apretar los dientes no da mejor resultado.

Al terminar, la piel queda templada y un poco rosada, y eso se va en un rato. Puedes volver al trabajo. Ese día, bebe agua.

Cuántas sesiones hacen falta, y cuándo se nota

El mismo día ya se ve algo. En la cara, más color y la piel más recogida; en el cuerpo, la piel más tersa. Es real, pero se va en unos días.

Lo que se queda llega con la tanda. En la cara solemos hablar de seis a diez sesiones, una por semana al principio, y en el cuerpo de unas diez, a una o dos por semana según cómo vaya respondiendo la piel. Cuando ha llegado a donde queríamos, se pasa a mantenimiento: una sesión cada tres o cuatro semanas.

El número exacto no sale de esta guía. Sale de verte en la primera cita.

Lo que no va a hacer

Esta parte la contamos siempre, porque es la que evita las decepciones.

No adelgaza. Puede afinar un poco una zona y deja la piel más firme, pero la báscula no se mueve. Si lo que quieres es perder volumen, eso pasa por la comida y el movimiento, y para eso en el estudio tenemos dietista y entrenamiento personal. El Indiba acompaña muy bien ese trabajo. No lo sustituye.

No borra la celulitis. Mejora su aspecto y la textura de la piel, y con constancia se nota, pero si alguien te promete que desaparece, desconfía.

Tampoco es un lifting. Una flacidez muy marcada o una papada instalada se disimulan con calor; arreglarse, no se arreglan.

Y el resultado dura mientras se cuida. Si dejas de venir, la piel sigue cumpliendo años a su ritmo: lo ganado no se pierde de golpe, pero tampoco se congela.

Quién no puede hacérselo

Antes de la primera sesión te hacemos unas preguntas, y no es papeleo. Estamos metiendo calor y corriente en el cuerpo, y hay casos en los que no conviene.

Con marcapasos o cualquier aparato electrónico implantado, no. Aquí no hay matices. Tampoco durante el embarazo, ni con un cáncer activo o en tratamiento, ni con trombosis o problemas de coagulación.

Hay otras cosas que se hablan antes de empezar: epilepsia, zonas en las que no notas bien el calor, implantes metálicos donde vayamos a trabajar, un DIU de cobre si se trabaja el abdomen, heridas, o una infección o un brote de piel en marcha. Y si te has puesto ácido hialurónico o toxina en la cara hace poco, se dejan pasar un par de semanas.

Si tienes dudas con alguna, pregúntalo al llamar. Preferimos un no por teléfono a una sesión que no te toca.

Avísame cuando haya promociones

Te escribimos cuando haya una promoción nueva y, de paso, te mandamos las guías que publiquemos. Nada más, y te das de baja con un clic.

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