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Keratina en el cabello: qué hace la de salón que no hace el bote de la tienda
La mascarilla con keratina funciona. Lo que pasa es que hace otra cosa que la keratina de salón, y confundirlas es lo que lleva a la decepción.
La keratina ya la llevas puesta
Antes de hablar de botes: la keratina no es un tratamiento. Es la proteína de la que está hecho tu cabello, casi entero.
Cuando el cabello se castiga (decoloración, plancha a diario, sol, cloro) va perdiendo parte de esa proteína por fuera. La superficie queda abierta, el cabello se vuelve áspero, coge humedad del aire y se encrespa. Todo lo que lleva «keratina» en la etiqueta intenta tapar ese hueco.
La diferencia está en cuánto tapa. Y en cuánto le dura.
Qué hace el champú o la mascarilla de la tienda
Llevan keratina hidrolizada, que es keratina partida en trozos muy pequeños para que quepa en un champú. Se posa por fuera del cabello, rellena un poco las zonas abiertas y deja el cabello más suave al tacto. Funciona. Se nota al secarlo.
Pero nada la fija ahí. En uno o dos lavados se ha ido, y mientras está puesta el cabello sigue reaccionando a la humedad exactamente igual que antes, así que el día que amanece bochornoso en Valencia el encrespado vuelve como si no te hubieras echado nada.
Fíjate en la palabra que suele acompañar a estos productos: efecto. Efecto liso, efecto keratina. No está puesta por casualidad.
Y ojo, que esto no es una crítica al bote. Si tu cabello está bien y lo que buscas es que quede suave y con brillo, una mascarilla con keratina de la perfumería hace exactamente eso, y no necesitas nada más.
Los kits para hacértela en casa
Son otra historia. Se parecen más a lo que hacemos aquí, porque el producto se sella con plancha, y justo por eso es donde más cosas pueden salir mal.
La raíz, los medios y las puntas no piden la misma cantidad de producto, y en casa se suele poner la misma en todo. Donde sobra, el cabello queda apelmazado y como sucio. Donde falta, se encrespa a la semana. Luego está la plancha: pasarla despacio, mechón fino a mechón fino, por tu propia nuca es muy difícil, y la temperatura que marca la caja es la misma para un cabello sano que para uno decolorado, que no la aguanta igual.
Si el kit te pide ventilar la habitación o no respirar el vapor de la plancha, hazle caso.
Qué cambia cuando la hacemos en el salón
El producto va mechón a mechón, con la cantidad que pide cada zona. Se deja actuar el tiempo que toca, se seca, y después se sella con plancha, pasada a pasada y por mechones finos, a la temperatura que aguanta tu cabello y no a la que pone ninguna caja. Por eso dura meses y no lavados.
Conviene saber lo que da y lo que no. La keratina de salón es un alisado: deja el cabello liso de verdad. Si lo que te molesta es el encrespado y no buscas liso, eso es otro tratamiento (la nanoplastia), y también lo hacemos: lo deja manejable y con brillo, y si tienes onda, la onda se suaviza, pero sigue ahí.
Lo que decide no está en el bote: está en tu cabello
Antes de poner nada lo miramos. Qué grosor tiene, cuánta agua absorbe (que es lo que llamamos porosidad), si lleva color o decoloración debajo, cuánto rizo hay. Y qué quieres tú de él, que no es lo mismo dejar de pelearte con el secador que querer otro cabello.
Con eso delante, muchas veces la respuesta ni siquiera es keratina.
- Cabello muy castigado, de decoloraciones seguidas: primero reconstrucción. Sobre una fibra rota la keratina no agarra, y te gastarías el tratamiento en tres semanas.
- Cabello fino y sin cuerpo: la keratina puede aplastarlo todavía más. Ahí suele funcionar mejor el «bótox» capilar, que rellena.
- Cabello seco de sol o de secador, sin más: con una hidratación va sobrado.
- Encrespado, sin querer liso: nanoplastia, que lo calma y te deja la onda.
Entonces, ¿bote o cita?
El bote, si tu cabello está sano, se encrespa poco y quieres tacto y brillo entre lavado y lavado.
La cita, si la humedad te lo levanta cada mañana, si no sales de casa sin media hora de plancha o si el cabello no se deja peinar por mucho que le eches. Eso ya no lo arregla nada que se aclare en la ducha.
Y si te has hecho un kit en casa y ha quedado a trozos, no le pongas otro encima para igualarlo. Ven tal cual y lo vemos.
