Saltar al contenido

Hemos renovado nuestra web. ¡Explórala!

Pide cita para tus tratamientos de septiembre en el 962 065 450. Llamar

Pide cita
Mechas y color en casa: qué sale bien y qué solo se arregla en el salón

Mechas y color en casa: qué sale bien y qué solo se arregla en el salón

8 de septiembre de 2026 · por María José Esteve

Hay cosas del kit del súper que salen perfectamente, y hay otras que luego traen tres visitas al salón. La frontera no está donde la gente cree.

Lo que un kit de casa hace perfectamente

Empiezo por aquí porque si no, parece que barro para casa. Hay trabajos de color que se hacen en una cocina y salen bien, y decir lo contrario sería mentirte.

Retocar la raíz con tu mismo tono, cuando llevas un castaño o un color oscuro parecido al tuyo, sale bien. Un tono sobre tono para dar brillo o refrescar, también: no aclara, así que el margen de desastre es pequeño. Y un baño de color de los que se van con los lavados, igual. Todo eso tiene una cosa en común: no hay decoloración de por medio.

Ahí está la frontera. No entre casa y salón, sino entre poner color y quitarlo. Quitar es lo que no tiene marcha atrás.

Las mechas con papel: el problema no es el papel

El papel de aluminio lo compra cualquiera y el kit trae instrucciones claras. Lo que no trae es lo que de verdad decide el resultado.

Lo primero, lo que no ves. La nuca y los laterales de atrás se cogen a ciegas, y ahí es donde salen los claros de más y los huecos sin coger. Con dos espejos se apaña algo; se apaña regular.

Lo segundo, y esto sorprende a todo el mundo: la raíz aclara más rápido que el resto. El calor del cuero cabelludo acelera la decoloración de los tres o cuatro primeros centímetros, así que si pones el mismo producto y el mismo tiempo en toda la cabeza, la raíz se te va a ir varios tonos por delante. Es el famoso efecto de raíz caliente, esa franja clara pegada al cuero cabelludo, y en cabina se evita con concentraciones distintas y con orden de aplicación, no con maña.

Y lo tercero, el tiempo. En una cabeza los primeros papeles llevan veinte minutos más que los últimos cuando llega la hora de aclarar. Sola, y con prisa, ese descuadre se convierte en un pelo a rayas de dos tonos distintos.

Decolorar sobre pelo teñido es otra liga

Esta es la que más disgustos da, y la búsqueda existe porque mucha gente no sabe que el tinte no se quita con tinte. Si llevas color puesto y te aplicas un tono más claro encima, no aclaras: oscureces o te quedas igual. Para subir de verdad hay que sacar el pigmento, y eso es decolorante.

El decolorante sobre un pelo que lleva años de color no actúa igual en toda la melena. La raíz virgen sube limpia, el medio con dos tintes encima se queda naranja y las puntas, que son las más porosas, se pasan y se rompen. Todo a la vez, en la misma cabeza y en la misma hora.

Hay además dos casos en los que directamente hay que parar. Uno, la henna y los tintes con sales metálicas: reaccionan con el decolorante, calientan y pueden llegar a quemar el pelo dentro del papel. Por eso preguntamos siempre qué te has puesto antes, aunque haya sido hace un año, y por eso hacemos una prueba de mechón cuando hay dudas. Y dos, el pelo que ya viene castigado: sobre un pelo que se estira y no vuelve, decolorar es cortar por lo sano dentro de tres meses.

Los tres arreglos que más nos entran por la puerta

  • Rayas y raíz clara. Lo de la raíz caliente de antes, o mechas de tres tandas distintas que ya no se parecen entre sí. Se corrige igualando y matizando, y a veces con un trabajo de raíz en sentido contrario.
  • Naranja desigual. El fondo cálido que asoma cuando se aclara poco o mal. No se tapa con un tinte ceniza de casa —eso da un verdoso gris que es peor—: se neutraliza en su punto justo.
  • Manchas lilas o grises. Champú morado sobre pelo muy poroso, dejado demasiado tiempo. Es el arreglo más agradecido de los tres, pero llega mucho más de lo que debería.

Y una petición: si algo ha salido mal, no lo ataques otra vez el mismo día. Casi todo lo que llega irreparable no llegó así de la primera vez, llegó así del tercer intento de arreglarlo.

Por qué un arreglo no se hace en una tarde

Cuando algo sale mal, lo que viene después casi nunca es «pasar otra vez el producto». Hay que ver cuántos tonos hay que mover, cómo está el pelo y cuánto aguanta, y muchas veces se reparte en varias sesiones separadas por semanas, precisamente para no rematar lo que queda.

Por eso, si te ronda la idea de hacértelo en casa, lo que más te va a ahorrar es preguntar antes. Cuéntanos qué llevas puesto y qué quieres conseguir, y te decimos si eso se puede hacer sola o es de las cosas que luego traen tres visitas.

Si aun así te lo vas a hacer

Perfecto, pero hazlo con red. Prueba primero en un mechón de abajo, donde no se ve. No apliques nunca decolorante sobre pelo ya decolorado, aunque haya quedado más oscuro de lo que querías. Ve por debajo del tiempo de la caja y mira el pelo cada cinco minutos, porque cada cabeza va a su ritmo.

Y si vas a venir después, no lo laves cuarenta veces antes de la cita para disimular. Ven como estés y cuéntame exactamente qué te pusiste y cuándo, marca incluida. No lo pregunto para reñirte: lo pregunto porque lo que lleves dentro decide si se puede tocar hoy o hay que esperar.

Volver a Guías
Pide cita · 962 065 450